Irremediablemente septiembre ha llegado a nuestras vidas y miles de estudiantes vuelven a retomar el curso universitario. Libros, apuntes, material escolar y depresión post vacacional son los ingredientes necesarios para el comienzo de un nuevo año escolar.

Cuando entramos en la universidad desconocemos la legalidad que existe en ella y los derechos y deberes que poseemos como universitarios. Los alumnos tienen derecho a no ser discriminados por su orientación sexual e identidad de género, condición idiomática o lingüística o apariencia. sobrepeso u obesidad, entre otras. Así lo recoge el denominado Estatuto del Estudiante Universitario, que garantiza la participación del alumnado en la política y en la gestión de las universidades.

Por otro lado, los estudiantes universitarios tienen derecho a hacer uso de los servicios de la Universidades de acuerdo con su régimen de funcionamiento, recibir el apoyo material y humano preciso, dentro de las disponibilidades presupuestarias, para el desarrollo de las actividades específicamente atribuidas a cada cual.

A participar en la oferta cultural y deportiva de la universidad, ser informados de las cuestiones que afectan a la vida universitaria y, particularmente, tener acceso al contenido de los acuerdos de los órganos de gobierno que les afecten.

Además, tienen derecho a recibir una enseñanza crítica, humanista y científica, participando activamente en el proceso formativo con asesoramiento y asistencia por parte de los tutores y profesores. También tienen derecho a desarrollar la libertad de estudio, en los términos contemplados en los Estatutos. Participar en tareas de formación investigadora, dentro de los medios económicos y materiales disponibles. A ser evaluados en su rendimiento académico con arreglo a criterios objetivos. Por otra parte, a tener el reconocimiento del derecho de autor sobre sus trabajos y a ejercer el derecho de asociación y reunión.

Recibir protección de la Seguridad Social, en los términos y condiciones que establezca la legislación vigente y, además, a cualquier otro que les reconozcan los Estatutos y las normas que los desarrollen.

Por otro lado, en cuanto a los deberes de los estudiantes:

Contribuir a la mejora de la Universidad como servicio público, cumplir y hacer cumplir los Estatutos, someterse a evaluaciones e inspecciones acordadas conforme a los Estatutos. Acatar las resoluciones de los órganos de gobierno universitario y colaborar con ellos en el ejercicio de sus funciones. Respetar el patrimonio de la Universidad y hacer uso correcto de sus instalaciones.

Además, tienen el deber de asumir las responsabilidades que comportan los cargos para los que hayan sido elegidos y asistir de forma regular a las reuniones de los órganos colegiados de los que formen parte y participar en su gestión activamente. A participar en la vida universitaria activamente, realizar los trabajos de estudio e investigación propios de su condición y someterse a los procesos de evaluación correspondientes. Por último, a cualquier otro que se derive de los Estatutos y normas que los desarrollen.

Todos estos deberes y derechos son muy importantes para el correcto funcionamiento de la universidad y la completa garantía de satisfacción del alumnado. Cumplir con ellos es, además, obligatorio y recomendable, puesto que servirán para que la relación entre el alumno y la universidad sea óptima.